No se trata de la situación, sino si reaccionamos negativamente o positivamente a la situación.
No se trata de ser el primero, sino de llegar con todos y a tiempo.
No se trata de triunfar en la vida, sino de ir triunfando.
No se trata de un triunfo definitivo, sino de una lucha sin fin.
No se viaja para ir a ninguna parte, sino para ir.
No siempre es la multitud la poseedora de la verdad absoluta.
No siguió el camino más ancho hacia la eternidad, ni tampoco el más angosto, sino que, a fuerza de rezar mucho y disfrutar de una buena mesa, eligió uno intermedio, que podríamos denominar clerical principesco.
No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.
No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
No sólo los hombres tienden a perder el recuerdo de los beneficios y de las injurias, sino que incluso odian a sus benefactores y dejan de odiar a quien los ofendió. La perseverancia en recompensar el bien y vengarse del mal les parece una servidumbre demasiado gravosa.
No son inútiles la verdad y la ternura. No padezca.
No son las locomotoras, sino las ideas, las que llevan y arrastran al mundo.
No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.
No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad.
No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos qué forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo.
No tarda nueve meses sino sesenta años en formarse un hombre.
No te aflijas, sino alégrate de preferir ser, aún siendo miserable.
No te asuste naufragar que el tesoro que buscamos, capitán, no está en el seno del puerto sino en el fondo del mar.
No te damos una sierva, sino una compañera.
No tengas miedo a la verdad: puede doler mucho, pero es un dolor sano.
No todo en la vida es de un color o de otro. Miren sino el arco iris.
No todo término merece el nombre de fin, sino tan sólo el que es óptimo.
No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.
No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca.
No.se puede vencer el mal sino con otro mal.