Es verdad que cuando se pasan lo setenta son muy pocas las cosas que nos parecen disparates.
Esta noche está en nuestras manos decir alguna verdad que ya, que ya mentimos a diario.
Estoy convencido de que uno no solo se ama en otros, sino que también se odia en otros.
Fácilmente estará contento y sosegado el que, de verdad, tiene la conciencia limpia.
Gobernar no consiste en solucionar problemas, sino en hacer callar a los que los provocan.
Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.
Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad.