Lo que todas las personas tenemos en común no es el espíritu, sino el destino.
Los historiadores son personas que se interesan por el futuro cuando éste ya es pasado.
Los niños adivinan qué personas los aman. Es un don natural que con el tiempo se pierde.
Los progresos de la medicina son gigantescos. Ya no estamos seguros de nuestra propia muerte.
Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado.
Muchas personas creen al haber superado un error que ya no necesitan volver a enmendarlo.
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías de la vida mientras esperan la gran felicidad.
Muchas personas, después de haber encontrado el bien, buscan todavía, y encuentran el mal.