Una mujer y un vaso de vino curan todo mal, y el que no bebe y no besa, está peor que muerto.
Vino, enseñame el arte de ver mi propia historia, como si esta ya fuera ceniza en la memoria.
Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja; te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.
¡Fuego, la mañana hace fuego y nos golpea los corazones! Levantémoslos arriba, siempre arriba.