Mejor que el hombre que sabe lo que es justo es el hombre que ama lo justo.
Mi mente es incapaz de concebir una cosa como el alma. Puede que esté errado y que el hombre tenga un alma, pero yo simplemente no lo creo.
Mi soledad consciente mira las hermosuras inútiles del mundo.
Mientras el círculo de su compasión no abarque a todos los seres vivos, el hombre no hallará la paz por sí mismo.
Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse.
Mientras religión y ética pueden dirigirse al individuo aislado y podrían existir en un solo hombre sobre el mundo, la política necesita para su posibilidad la existencia de la sociedad.
Morir por las creencias teológicas es el peor uso que un hombre puede hacer de su vida.
Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.
Muchas cosas me dieron en el mundo, solo es mia la pura soledad.
Muéstrame un obrero con grandes sueños y en él encontrarás un hombre que puede cambiar la historia. Muéstrame un hombre sin sueños, y en él hallarás a un simple obrero.
Murió el ciruelo y sus flores ¡El sauce en su soledad!.
Naces solo y mueres solo, y en el paréntesis la soledad es tan grande que necesitas compartir la vida para olvidarlo.
Nada es más digna de admiración en un hombre noble que el saber aceptar e imitar las virtudes de los demás.
Nada es más útil al hombre que aquellas artes que no tienen ninguna utilidad.
Nada induce al hombre a sospechar mucho como el saber poco.
Nada levanta tanto al hombre por encima de las mezquindades de la vida como admirar, sea lo que sea o a quienquiera que sea.
Nada nos hace más vulnerables que la soledad, excepto la avaricia.
Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.
Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.
Nada se parece más a un hombre honesto que un pícaro que conoce su oficio.
Nadie es un gran hombre para su criado.
Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.
Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar para ser buena los límites establecidos por la naturaleza.
Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido.