La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
La mujer es un vulgar animal del que el hombre se ha formado un ideal demasiado bello.
La mujer tiene un solo camino para superar en méritos al hombre: ser cada día más mujer.
La música debe hacer saltar fuego en el corazón del hombre, y lágrimas de los ojos de la mujer.
La naturaleza ha hecho al hombre feliz y bueno, pero la sociedad lo deprava y lo hace miserable.
La palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir su pensamiento.
La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna.