Soy la mujer que piensa. Algún día mis ojos encenderán luciérnagas.
Sus ojos me hablaron de cosas eternas, su boca me hizo conocer el sabor de la vida.
Sus ojos, dos puntos suspensivos en el poema de su cara.
También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos.
Tanto quiso el diablo a sus hijos, que les sacó los ojos.
Te asusta el vacío, ¡y abres más los ojos!.
Te esperaré apoyada en la curva del cielo y todas las estrellas abrirán para verte sus ojos conmovidos.
Ten más miedo del tiempo que de mis ojos.
Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él.
Tengo los ojos rendidos de tanto mirar tu cara, si los cierro, no es que duermen, es tan sólo que descansan.
Todo lo que vemos desfilar ante nuestros ojos, todo lo que imaginamos, no es sino un sueño dentro de otro sueño.
Todos aquellos planes que no sean trazados plenamente según todas las disposiciones del género, tienen que fracasar.
Todos los hombres son aptos para perpetuar la especie; la naturaleza forma y escoge aquellos que son dignos de perpetuar la idea.
Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no.
Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.
Tus ojos son un delito negro como las tinieblas, y tienes para ocultarlo bosque de pestañas negras.
Un cardumen de truchas paso ante mis ojos el color del agua.
Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.
Una dulce y triunfante libertad se apodera de aquellos que saben que van a morir pronto.
Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos.
Unicamente aquellos que evitan el amor, pueden evitar el dolor del duelo. Lo importante es crecer, a través del duelo, y seguir permaneciendo vulnerables al amor.
Uno no es por lo que escribe, sino por lo que ha leido.
Vale más caer entre las garras de los buitres que en las manos de los aduladores, porque aquéllos sólo causan daño a los difuntos, y estos devoran a los vivos.
Véante mis ojos, pues eres lumbre de ellos, y sólo para ti quiero tenerlos.
Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante.