Cuánta belleza en el arte, con tal de poder retener lo que se ha visto. No se está nunca entonces sin trabajo ni verdaderametne solitario, jamás solo.
Cuanto más analizamos a la gente, más se desvanece la razón de todo análisis. Tarde o temprano se llega a esa espantosa cosa universal a la que llamamos naturaleza humana.
Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Cuenta y razón conserva amistad.
Cuesta demasiado diseñar productos a partir de grupos cerrados. La mayoría de las veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas.
Cumple con la gratitud del peregrino, no olvidar nunca la fuente que apagó su sed, la palmera que le brindó frescor y sombra, y el dulce oasis donde vio abrirse un horizonte a su esperanza.
Da el sartenazo quien tiene la sartén por el mango.
Dar gracias a dios por lo que se tiene, allí comienza el arte de vivir.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Darse no tiene sentido más que si uno se posee.
De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
De veras, nunca estoy solo. Tan solo estoy triste cuando tus ojos huyen del sitio en que debimos encontrarnos por la tarde.
Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.
Debemos ir más allá del constante clamor del ego, más allá de las herramientas lógicas de la razón, al lugar tranquilo dentro de nosotros; al reino del alma.
Debido a que la música cambia constantemente, su estudio no termina nunca. El arte de ayer es lo comercial de hoy, y la vanguardia de hoy es el lugar común de mañana.
Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos.
Desagradecido es el que agradeciendo tiene ojo a otro segundo beneficio.
Desdichado es el que por tal se tiene.
Desventurado el hombre que no tiene quien le amoneste cuando tiene necesidad de ello.
Dime que no me conformarás nunca, ni me darás la felicidad de la resignación, sino la felicidad que duele de los elegidos, los que pueden abarcar el mar y el cielo con sus ojos y llevar el Universo dentro de sus cuerpos.
Dios da, nunca vende.
Dios existe; pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.
Dios ha hecho el mundo redondo para que nunca podamos ver demasiado lejos el camino.