Cita siempre errores propios antes de referirte a los ajenos. Así nunca parecerá que presumas.
Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree.
Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos.
Cuando el amor ha sido una comedia, forzosamente el matrimonio tiene que derivar en drama.