Quien tiene la íntima substancia, también tiene las palabras; quien tiene palabras, no siempre tiene también la íntima substancia.
Quien tiene la virtud, se identifica con la virtud.
Quien tiene la voluntad tiene la fuerza.
Quien tiene menos de lo que desea ha de saber que tiene más de lo que vale.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.
Quien tiene paz en su conciencia, lo tiene todo.
Quien tiene paz y alegría, duerme bien de noche y gana bien el día.
Quien tiene tejado de vidrio, no tire piedras al de su vecino.
Quien tiene un sueño conoce a lo que tiene que renunciar con el propósito de avanzar.
Quien tiene una pasión dominante, odia en función de ella al género humano, porque todos le parecen, con relación a su pasión, rivales o, al menos, resistencias.
Quien vive con más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene.
Quien vive temeroso, nunca será libre.
Quienes comparten nuestra niñez, nunca parecen crecer.
Razón por sí sola no basta.
Reemplazar el culto a dios por el respeto y el amor a la humanidad. Nosotros proclamamos a la razón humana como único criterio de verdad. La conciencia humana como base de justicia; la libertad individual y colectiva como única fuente de orden en la sociedad.
Reflexionar con calma antes de adoptar ninguna determinación, no cansarse nunca de obrar el bien, y tratar cada asunto según convenga.
Resígnate a no haber podido hacer una cosa, más nunca a no haberlo intentado, si vale la pena de intentarlo.
Se agradecido por lo que tienes; acabarás teniendo más. Si te concentras en lo que no tienes, nunca tendrás lo suficiente.
Sé bueno a causa de tu energía; nunca seas bueno a causa de tu debilidad.
Se ha dicho con razón que el bien es aquello a que todas las cosas, tienden.
Se ha dicho que no podemos amar realmente a la persona de quien nunca nos reimos.
Sé hombre, nunca te acobardes.
Se nos muere el amor, tiene fiebre de frío, se nos cayó de la cama cuando lo empujó el hastío