Podríais enterrarme en la voz de cualquier niño si tiene los pies descalzos y ha visto los volcanes.
Por fiel que uno quiera ser, nunca deja de traicionar la singularidad del otro a quien se dirige.
Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá un valor más alto que el de ser un hombre.
Por todo el mundo hay pequeñas habitaciones donde la gente copula, tozudamente contra toda razón.
Porque nada he deseado aparte de tu amor nunca perdí mi tierra que me invento contigo.
Porque ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece.
Porque todo en el mundo es bello eternamente, y cada instante tiene su inefable emoción.
Que la condenación pueda ser eterna supone a fin de cuentas que el pecado no tiene fin.