No puedes hacer un acto amable demasiado pronto, porque nunca sabes cuándo será demasiado tarde.
No tiene ningun sentido ser preciso cuando ni siquiera sabes de lo que estas hablando.
Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy.
Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.