No es más fuerte la razón porque se diga a gritos.
No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.
No es muy dificil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir.
No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea.
No es pobre el que tiene poco,sino aquel que teniendo mucho desea todavía tener más.
No esperes al juicio final, tiene lugar todos los día.
No estás tan sola sin mí. Mi soledad te acompaña. Yo desterrado, tú ausente. ¿Quién de los dos tiene patria?.
No existe peor intolerancia que la de la razón.
No falta razón, que esta fiesta bruta / sólo ha quedado en España, / y no hay nación que una cosa / tan bárbara e inhumana / si no es España consienta.
No guardes nunca en la cabeza aquello que te quepa en un bolsillo.
No ha lugar la razón contra la fuerza de la pasión.
No hagas de tu sueño algo perdido: nunca sabrás lo que vale hasta que lo veas dando frutos en la realidad.
No hay buen viento para quien no tiene puerto.
No hay cosa que mucho tiempo agrade al que en ninguna tiene asiento.
No hay educación si no hay verdad que transmitir, si todo es más o menos verdad, si cada cual tiene su verdad igualmente respetable y no se puede decidir racionalmente entre tanta diversidad.
No hay hombre mas desdichado que el que nunca probó la adversidad.
No hay jubilación para un artista; el arte es una forma de vida y como tal no tiene fin.
No hay más calma que la engendrada por la razón.
No hay mejor amor que el que nunca ha sido. Los romances que alcanzan a completarse conducen inevitablemente al desengaño, al encono o a la paciencia; los amores incompletos son siempre capullo, son siempre pasión
No hay mejor medida de lo que una persona es que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.
No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea.
No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente.
No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.