Nadie a la libertad tiene derecho, cuando no hace hábito y gala de respetar la libertad ajena.
Nadie imagina cuánto ingenio se requiere para no parecer nunca ridículo.
Ni vale nada el fruto cogido sin sazón. . . Ni aunque te elogie un bruto ha de tener razón.
Ninguno nace libre de vicios; y el hombre más perfecto es aquel que sólo tiene los pequeños.
No consideres como amigo al que siempre te alaba y no tiene valor para decirte tus defectos.
No es filósofo quien teniendo una filosofía en la cabeza no la tiene además en el corazón.