Mariposas que nunca serán llevados por el viento otoñal los tristes gusanos de la mostaza.
Más cuenta tiene con dios el desdichado que el feliz.
Más vale tarde que nunca.
Matadlos a todos y Dios juzgará quien se tiene que salvar.
Matar es una estupidez. Nunca debe hacerse nada de lo que no se pueda hablar en la sobremesa.
Me enamoré de mi mujer y nunca más me volví a enamorar. La fidelidad te la propones inconscientemente: tienes una familia, unos hijos. ¿Cómo vas a jugar al amor por ahí?.
Me gusta pensar en toda esta gente que me enseñaron tantas cosas que yo nunca había imaginado antes. Y me enseñaron bien, muy bien cuando eso era tan necesario me mostraron tantas cosas que nunca creí que fueran posibles. Todos esos amigos bien adentro de mi sangre quienes cuando no había ninguna oportunidad me dieron una.
Me he arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber guardado silencio.
Mejor duerme el pobre que el que tiene que guardar con solicitud lo que con trabajo ganó y con dolor ha de dejar.
Mejor es la salud que nunca se perdió.
Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.
Menos se siente perder lo que nunca pudo alegrar.
Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
Mi corazón único y noble tiene sus testigos en todos los países del amor que a tientas despertarán; y cuando el sueño ciego caiga sobre los sentidos en acecho será sensual el corazón aunque haya cinco ojos que se quiebren.
Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando.
Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.
Mi viejo corazón es un Rey sin razón.
Mientras mayor el viaje, más comprometido tiene que estar para tomarlo.
Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.
Mil ojos mirando hacia mi, de los tuyos no puedo huir. Tu mirada me tiene encantada. Si te dejo entrar, estaré equivocada.
Mis antecesores, en seis años, no nombraron nunca a un obrero en nada, y ahora quieren hacer creer a los trabajadores que las empresas deben ser de su propiedad. Les dicen que ellos deben ser dueños del cobre, del carbón, del salitre. ¡cómo andaría el país!.
Mis ideas no se apartan de la razón y justicia que concibo, ni jamás se han dirigido a formar partidos, ni seguirlos.
Mis libros siempre están a mi disposición, nunca están ocupados.
Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.
Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.