La riqueza es un poder usurpado por la minoría para obligar a la mayoría a trabajar en su provecho.
La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
La única diferencia entre un santo y un pecador es que el santo tiene pasado y el pecador, futuro.