El pensamiento es el corcel; la razón el jinete.
El pensamiento, cuanto más puro, tiene su número, su medida, su música.
El peor de los arrepentimientos es el de aquello que nunca hiciste.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
El pesimismo es un juego seguro. Así no puedes perder nunca, solo puedes ganar. Es el único punto de vista desde el que nunca te sentirás decepcionado.
El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos.
El poder nunca es estable cuando es ilimitado.
El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve nunca.
El primer suspiro de amor es el último de la razón
El pudor tiene la desventaja de que habitúa a mentir.
El pueblo comprende más pronto el lenguaje de las pasiones que el de la razón.
El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.
El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca.
El que cree tener razón entre todas las cosas, la razón de las cosas desconoce.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
El que da lo que tiene, a pedir se queda.
El que dice una mentira no se da cuenta del trabajo que emprende, pues tiene que inventar otras mil para sostener la primera.
El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
El que no cree en la magia nunca la encontrará.
El que no tiene carácter no es un hombre: es una cosa.
El que no tiene celos, no está enamorado.