El exceso es el veneno de la razón.
El éxito no da ni quita la razón a las cosas.
El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano.
El éxito y el fracaso depende de la sabiduría y la inteligencia, que nunca pueden funcionar apropiadamente bajo la influencia de la ira.
El fundamento de las enseñanzas de Buddha reside en la compasión y la razón de practicar las enseñanzas es acabar con la persistencia del ego, el enemigo número uno de la compasión.
El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
El gato podría ser el mejor amigo del hombre, pero nunca se dignaría admitirlo.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.
El gobernante que pretende encauzar a su país hacia la democracia tiene que empezar por ser un verdadero demócrata, y demostrarlo tolerando la oposición, por más cruda que se ejerza en el mitin, en la prensa, en la diatriba personal.
El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.
El hombre de Estado no tiene derecho a ser sentimental.
El hombre es esencialmente un ser social; con mayor razón, se puede decir que es un ser familiar.
El hombre es inteligente porque tiene manos.
El hombre es libre, tiene que ser libre. Su primera virtud, su gran hermosura, su gran amor es la libertad.
El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros.
El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos.
El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas, sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene.
El hombre malo puede decantarse a veces hacia el lado de la razón; pero le resulta casi imposible no hacer cuanto conviene para inclinarse a la maldad.
El hombre más peligroso es aquel que tiene miedo.
El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.
El hombre no tiene naturaleza, sólo tiene historia.
El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad.
El hombre prudente sólo piensa en sus dificultades cuando ello tiene algún objeto. Cuando no, piensa en otra cosa.
El hombre puede creer en lo imposible, pero no creerá nunca en lo improbable.