Dar produce más felicidad que recibir, no porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad.
De la sana educación de la juventud, depende la felicidad de las naciones.
Deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos.
Decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.
Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Dicen que la felicidad es un instante, ¿pero acaso la vida no es una suma de instantes?.
Dime que no me conformarás nunca, ni me darás la felicidad de la resignación, sino la felicidad que duele de los elegidos, los que pueden abarcar el mar y el cielo con sus ojos y llevar el Universo dentro de sus cuerpos.
Dirigidos a una sola persona, y mutuos, caritas y amor, dan un matrimonio feliz.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Donde reina la caridad, ahí está la felicidad.
Dos talentos en un solo matrimonio son mucho talento para una sola casa.
Ei matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde.
El amor , administrado por la vigilancia, es el único modo seguro de felicidad y gobierno entre los hombres.
El amor abre el paréntesis, el matrimonio lo cierra.
El amor es a menudo fruto del matrimonio.
El amor es ciego, pero el matrimonio le restaura la vista.
El amor es física, el matrimonio química.
El amor verdadero, el amor ideal, el amor de alma, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada sin exigirle en pago nuestra propia felicidad.
El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.
El cuarenta por ciento de la felicidad depende de los genes.
El deber tiene una gran similitud con la felicidad de los demás.
El descubrimiento de un nuevo plato contribuye más a la felicidad del género humano que el descubrimiento de una nueva estrella.
El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.