Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Los historiadores son personas que se interesan por el futuro cuando éste ya es pasado.
Los juicios son un asunto demasiado importante como para dejarlo en manos de meros abogados.
Los maridos no son nunca amantes tan maravillosos como cuando están traicionando a su mujer.
Los niños adivinan qué personas los aman. Es un don natural que con el tiempo se pierde.
Los niños iluminan el hogar. ¡Cómo no iluminarlo, si dejan las luces prendidas en todos lados!.
Los niños son como Dios, llenos de ternura, paz y con el lenguaje universal del Amor.