He descubierto que la mejor manera de dar consejos a los niños es averiguar primero que desean y en seguida aconsejarles que lo hagan.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Hice un duro camino antes de darme cuenta de que la fama no es tan importante como la impronta que dejas.
Hoy sólo sé que mi cuerpo es un racimo de placer cuando el arco de la vida tocando su canción sobre mi médula me entrega el distico sin par de tus brazos, mujer.
Humana cosa es tener compasión de los afligidos; y esto, que en toda persona parece bien, debe máximamente exigirse a quienes hubieron menester consuelo y lo encontraron en los demás.
Inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; el adjetivo, cuando no da vida, mata.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.
La amistad disminuye cuando hay demasiada felicidad de una parte y demasiada desgracia de la otra.
La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
La avaricia es el descontrol de una persona hacia la que nos hace volvernos locos.
La belleza es la vida cuando la vida levanta el velo de su rostro sangrado.
La buena gente se la conoce en que resulta mejor cuando se la conoce.
La búsqueda de la alegría es más importante que la necesidad del dolor.
La búsqueda de la humildad es lo más importante, especialmente si quieres edificar una ética, si quieres alcanzar una cierta moral.
La champaña de la vida, eso es la sonrisa de la persona que amamos.
La ciencia es un magnífico mobiliario para el piso superior de un hombre, siempre y cuando su sentido común esté en la planta baja.
La cosa más importante no es lo que decimos nosotros, sino lo que dios nos dice a nosotros. Jesús está siempre allí, esperándonos. En el silencio nosotros escuchamos su voz.
La democracia es la necesidad de inclinarse de cuando en cuando ante la opinión de los demás.
La desesperación es como un río; en una orilla están los niños; en la otra los hombres maduros, los que han despertado ya de su letargo. Todos (los sentimientos) son buenos, óptimos, también el odio, también la envidia, también los celos, también la crueldad.
La desgracia es capaz de abrir los ojos hasta a los ciegos. Es una maestra que sabe mucho, y una amiga que no engaña, como la felicidad.
La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos.