Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.
Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro.
No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.
Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.