Mi mano en el diapasón se afirma como una zarpa. Es que voy gritando cosas que me dicta la guitarra.
Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.
Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad.
Se aprende más en la derrota que en la victoria, pero… ¡prefiero esa ignorancia!.