En la guerra, como en política, cualquier mal, aunque no infrinja las normas, sólo es excusable cuando es absolutamente necesario: todo lo que está más allá es crimen.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
En las amarguras desearéis la dulzura, y en la guerra, la paz.
En los más ilustres y gloriosos capitanes y emperadores del mundo, el estudio y la guerra han conservado la vecindad, y la arte militar se ha confederado con la lección. No ha desdeñado en tales ánimos la espada a la pluma. Docto símbolo de esta verdad es la saeta: con la pluma vuela el hierro que ha de herir.
En sociedades destrozadas por la guerra, frecuentemente son las mujeres las que mantienen a la sociedad en marcha. . . Usualmente son las principales defensoras de la paz.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Envejecer es como ser penalizado cada vez más por un crimen no cometido.
Es cierto que la cuestión política no penetra profundamente en los detalles de la guerra; no se colocan los centinelas, no se conducen las patrullas según las consideraciones políticas. Pero la influencia del elemento político es tanto mayor, cuando se hace el plan de toda la guerra, de la campaña y a menudo también de una batalla.
Es preferible una paz injusta a una guerra justa.
Estar preparados para la guerra es uno de los medios más eficaces para conservar la paz.
Existen cosas inolvidables: esos ojos tuyos, aquella guerra triste, el tiempo en que vendrán los pájaros, los niños.
Existen más libros sobre Marilyn Monroe que sobre la Segunda Guerra Mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena.
Explícame tú quién gana cuando se acaba la guerra. A los muertos los entierran: ganadores, perdedores, da igual del bando que sean.
Gracias a la guerra uno no sólo puede morir por sus ideales, sino que incluso puede morir por los ideales de otro.
Guerra, caza y amores, por un placer mil dolores.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Hasta en una declaración de guerra deben observarse las reglas de urbanidad.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.
La defensiva no es más que una forma ventajosa de guerra, por medio de la cual se desea procurar la victoria para poder, con ayuda de la preponderancia adquirida, pasar al ataque, es decir a un objeto positivo.
La guerra deja ardua herencia de guerras.
La guerra en relación a sus tendencias dominantes constituye una maravillosa trinidad, compuesta del poder primordial de sus elementos, del odio y la enemistad que pueden mirarse como un ciego impulso de la naturaleza; de la caprichosa influencia de la probabilidad y del azar, que la convierten en una libre actividad del alma; y de la subordinada naturaleza de un instrumento político, por la que recae puramente en el campo del raciocinio.
La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa.
La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos.
La guerra es el arte de introducir trozos de metal en la carne humana.