Podéis arrancar al hombre de su país, pero no podéis arrancar el país del corazón del hombre.
Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.
Podrán golpearme, romperme los huesos, matarme, tendrán mi cádaver, pero no mi obediencia.
Podria simular una pasion que no sintiera, pero no podria simular una que me arrasara como el fuego.
Por todo el mundo hay pequeñas habitaciones donde la gente copula, tozudamente contra toda razón.
Prefiero unos pocos allegados a las malas compañías; pero deben saber ir y venir oportunamente.
Puede que no haya llegado donde intentaba ir, pero creo que he terminado donde necesitaba estar.