Afortunosamente, no respetamos la geometría. Somos iguales, pero no somos semejantes.
Alegra ver caer las gotas de lluvia. Pero ellas se destrozan contra el suelo.
Algunos dicen que el trabajo duro no ha matado a nadie, pero yo me digo ¿Por qué arriesgarse?
Amamos siempre a los que nos admiran, pero no siempre a los que admiramos.
Aun pido enseñanza; pero ya no al hombre, sino a quien no recibe enseñanza del hombre.