Hay gente que cree que el único equipo que se necesita para discutir de religión, es una boca.
Hay gente que porque sabe leer y escribir, cree que sabe leer y escribir.
Hay gente que posee, no tanto genio. como cierto talento para captarle al siglo o incluso al decenio sus deseos antes de que éstos los pongan de manifiesto.
Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
Hay hombres que creen que pueden llevarse a la cama a cualquier mujer, pero no se dan cuenta que la decisión la toma ellas.
Hay infinidad de cosas que se pueden percibir en la vida, pero sólo las realmente importantes llegan al corazón.
Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.
Hay menos maneras de hacer el amor de lo que se dice, pero más de lo que se cree.
Hay mucha gente que cuando ha de hacer algo, hace algo; aunque no sea exactamente lo que ha de hacer.
Hay muchas fotografías que están llenas de vida pero son confusas y difíciles de recordar. Es la fuerza de una imagen lo que importan.
Hay otros mundos pero están en éste.
Hay para cada hombre una mujer, una sola, que reúne todas las virtudes que ese hombre sueña....Pero el destino ha decidido que nunca jamás se crucen los caminos de ningún hombre con la mujer que para él fue concebida.
Hay poca gente lo bastante cuerda que prefiera la censura provechosa a la alabanza traidora.
Hay que escuchar a la razón, pero dejar hablar al sentimiento.
Hay que evitar el combate en lugar de vencer en él. Hay triunfos que empobrecen al vencido, pero no enriquecen al vencedor.
Hay que hacer algo, pero no pensar en hacer algo.
Hay que ser infiel, pero nunca desleal.
Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas.
Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.
Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres.
Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos.
Hay tanta gente que escribe para lucirse. . . Yo empecé así y fracasé hasta el día en que olvidé esas pretensiones.
Hay tantas mujeres bellas, pero no hay perfectas.