Un hombre envuelto en sí mismo hace un pequeño paquete.
Un hombre es un tonto si bebe antes de los cincuenta, y otro tonto si no lo hace después.
Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.
Un hombre sin restricciones es como un barril sin aros que rueda y se hace pedazos.
Un hombre, por regla general, le debe muy poco al entorno donde nació. Un hombre es lo que él hace de sí mismo.
Un pariente pobre es siempre un pariente lejano.
Un poco de filosofía hace al hombre ateo, mucha filosofía lo lleva a Dios.
Un pueblo desgraciado hace los grandes artistas.
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
Una abeja no hace colmena.
Una buena causa no hace que la guerra sea justa.
Una buena comida hace sentir más amor por el mundo que cualquier sermón.
Una ciencia es tanto más útil cuanto más universalmente pueden comprenderse sus producciones; y, al contrario, lo serán menos en la medida en que éstas sean menos comunicables.
Una ciudad se hace un mundo cuando uno ama a uno de sus habitantes.
Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.
Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.
Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia posterna al hombre ante la divinidad.
Una golondrina no hace verano.
Una guerra nunca resuelve problema alguno. No hace sino plantear otros nuevos.
Una pantalla grande sólo hace el doble de mala a una mala película.
Una vez al año no hace daño.
Uno de los defectos de la educación superior moderna es que hace demasiado énfasis en el aprendizaje de ciertas especialidades, y demasiado poco en un ensanchamiento de la mente y el corazón por medio de un análisis imparcial del mundo.
Uno no hace amigos: los reconoce a medida que los va encontrando.
Uno no se hace grande más que midiendo la pequeñez de su dolor.
Útil es todo lo que nos da felicidad.