Al que va de prisa se le hace grande un pequeño estorbo.
Albergue pobre. Los gemidos del perro en la lluvia nocturna.
Alèjate de aquellos que intentan menospreciar tus ambiciones. Gente pequeña siempre lo hace, pero los verdaderamente magníficos te hacen sentir que, tu tambien, puedes ser magnífico.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Alimentad el espíritu con grandes pensamientos. La fe en el heroísmo hace los héroes.
Amo al que hace de su virtud su afán y fatal destino; pues por su virtud quiere seguir con vida y no quiere vivir más.
Amo tu desnudez porque desnuda me bebes con los poros, como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.
Amor de madre, ni la nieve le hace enfriarse.
Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento, y respeto.
Andaré por los cerros, selvas y llanos toda la vida arrimándole coplas a tu esperanza, tierra querida.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Aprendamos a esperar siempre sin esperanza; es el secreto del heroísmo.
Aquel que ama, el mismo se ata y se mata, y se hace de señor siervo, en tanto que todos cuantos ve se piensa que le usurpan su amor, y con muy poca superstición todo en su corazón se perturba y se le revuelve de dentro.
Arrancad la esperanza del corazón del hombre y haréis de él un animal de presa.
Así como la desgracia hace discurrir más, la felicidad quita todo deseo de análisis; por eso es doblemente deseable.
Bendito aquel cuya fama no hace palidecer el brillo de la verdad.
Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
Bueno es conocer la adversidad pues nos hace valorar y buscar la armoniosidad.
Busca en el hombre pobre las virtudes del rico (exquisitez, sentimientos delicados, sociabilidad, etc.) y en el rico las virtudes del pobre (seriedad, pragmatismo sencillo, bondad laboriosa, etc.).
Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.
Cada cual es como Dios le ha hecho, pero llega a ser como él mismo se hace.
Cada una de mis prendas nace de un gesto. Un vestido que no refleja o no hace pensar en un gesto no es acertado. Sólo después de haber encontrado ese gesto, se puede elegir el color, la forma definitiva.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.