Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, lo que hace falta es transformarlo.
Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro.
Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.
Mejor es la esperanza; pues produce paciencia, arma fuerte contra la decepción temprana.