La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aún.
La esperanza es un árbol en flor que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones.
La esperanza es una cosa buena, quizá la mejor de todas, y las cosas buenas nunca mueren.
La fe es la pasión por lo posible y la esperanza es el acompañante inseparable de la fe.
La gratitud de muchos no es más que la secreta esperanza de recibir beneficios nuevos y mayores.
La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.