No te fies de las palabras: En esta vida encontrarás a muchas personas que viven mal y hablan bien.
No te haces mayor cuando cambias de estatura, te haces mayor cuando crees que sirves para corresponder a tus responsabilidades.
No te preocupes por tu corazón, te durará toda la vida.
No te tomes la vida en serio: no es más que una cosa transitoria.
No tengo nada porque no lo tengo. Nunca creí que él fuese todo para mí y que, despegada de él, fuese un montón de basura
No tengo tiempo para considerarme un inmortal del arte. Hago películas sólo para entretener a la gente y las hago tan honradamente como puedo.
No tengo tiempo para tener prisa.
No todo en la vida es de un color o de otro. Miren sino el arco iris.
No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.
No vigile el ciclo de vida del producto, vigile el ciclo de vida del mercado.
No vinimos a este mundo para ver pasar las liebres.
No viviré si no es para buscarte y cruzaré el dolor para adorarte.
Noble cosa es, aún para un anciano, el aprender.
Nos apresuramos a pasar por alto los pasos previos a la programación, para tener tiempo de arreglar los errores cometidos por apurarnos a pasar a la programación.
Nos damos bien a la pena y nos imponemos privaciones para curar el cuerpo; se puede, pienso, hacer lo mismo para curar el alma.
Nos ganamos la vida con lo que recibimos, pero hacemos la vida con lo que damos.
Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.
Nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección.
Nuestra entera vida es como una comedia.
Nuestra lealtad es para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es sólo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos.
Nuestra vida es nuestro pensamiento. Cuando Un hombre cambia sus pensamientos hacia las cosas y las personas, las personas y las cosas cambian.
Nuestra vida está tan llena que actúa cuando no hacemos nada.
Nuestras palabras no son más que migas que caen del banquete de la mente.
Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad.
Nuestros sueños son nuestra única vida real.