Las cartas de recomendación son las que se entregan a un inoportuno para que vaya a importunar a otro.
Las causas están ocultas. Los efectos son visibles para todos.
Las conferencias deben ser como las faldas de las mujeres: suficientemente largas para contener algo y suficientemente cortas para despertar el interés.
Las cosas más gratas en el mundo son los pensamientos agradables. El gran arte de la vida consiste en tener tantos de aquellos pensamientos como sea posible.
Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado. Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica. La crítica es el cáncer del corazón.
Las diminutas cadenas de los hábitos son generalmente demasiado pequeñas para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlas.
Las enzimas con unas cosas inventadas por los biólogos para explicar unos procesos que de otra forma requieren que pienses mucho más.
Las estadísticas son al mundo lo que el poste al borracho. Sirven para sostenerlo, no para mejorarlo.
Las flores son para los muertos.
Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican.
Las grandes decisiones de la vida humana tienen como regla general mucho más que ver con los instintos y otros misteriosos factores inconscientes que con la voluntad consciente y bien el sentido de razonabilidad.
Las guerras se hacen para producir deudas.
Las ideas estimulan la mente.
Las ideas solo son exóticas, para el que no tiene ideas.
Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.
Las lecturas que se hacen para saber no son, en realidad, lecturas. Las buenas, las fecundas, las placenteras son las que se hacen sin pensar que vamos a instruirnos.
Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.
Las locuras que más se lamentan en la vida de un hombre son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad.
Las luces están dispuestas para iluminarnos desde el pasado.
Las matemáticas se escriben para los matemáticos.
Las matemáticas son una gimnasia del espíritu y una preparación para la filósofia.
Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.
Las obras terminan cuando nosotros queremos. La vida, en cambio, sigue mas allá de lo bello y de lo bueno y termina en el momento menos conveniente, deshilachada, incompleta, prosaica.
Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.