El uso de las facultades que me concedió la naturaleza es el único placer que no depende de la ayuda de la opinión ajena.
El vino, mientras más se envejece, más calor tiene: al contrario de nuestra naturaleza, que mientras más vive, más se va enfriando.
Elige la mejor manera de vivir; la costumbre te la hará agradable.
Elige sólo una maestra: la naturaleza.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
En esta vida la primera obligación es ser totalmente artificial. La segunda todavía nadie la ha encontrado.
En la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de querella: la competencia, la difidencia y la gloria.
En la naturaleza están todos los estilos futuros.
En la naturaleza las cosas están mucho más separadas que las almas.
En la naturaleza nada hay superfluo.
En la naturaleza no existen ni premios ni castigos. Solo existen consecuencias.
En las gotas de rocío ataré mi obi como de costumbre en un día agonizante.
En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.
En realidad, la atracción o el afecto no son más que simpatía de la costumbre.
Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Es digno de especial consideracion el hecho de que la costumbre pueda ocupar perfectamente el puesto de la pasion amorosa: exige una presencia no tanto agradable como comoda, pero luego resulta invencible.
Es supersticiosa y vana la costumbre de buscar sentido en los libros, equiparable a buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de las manos.
Es una ley inexorable en la vida de los sexos, la acción anafrodisíaca de la costumbre.
Estas páginas accesorias con las que suele ser costumbre presentar las nuevas salidas de los libros, se agostan sobre la marcha y con ellas no valen vitaminas, ni testovirones, ni paños calientes.
Existen más libros sobre Marilyn Monroe que sobre la Segunda Guerra Mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena.
Exposición, crítica y apreciación son labores de mentes de segunda fila.
Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza.
He dicho muchas veces que la política es la segunda profesión más baja y me he dado cuenta de que guarda una estrecha similitud con la primera.
Jamás dice la naturaleza una cosa y otra la sabiduría.