La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que media entre el hombre y dios.
La raza humana se encuentra en la mejor situación cuando posee el más alto grado de libertad.
La vida humana es sagrada: Desde su comienzo compromete directamente la acción sagrada de Dios.
La vida humana representa, la mayor parte de las veces, una ecuación entre el pasado y el futuro.
Las Bellas Letras no son sino un retrato de la vida humana en diversas actitudes y situaciones.
Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella.