Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.
Ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no sabe.
No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.
No es filósofo quien teniendo una filosofía en la cabeza no la tiene además en el corazón.
No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.