Los ciegos pueden al tacto comprobar lo amado, mi corazón es todo tacto para tu presencia.
Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
Los hombres son fantasiosos siempre quieren lo que está prohibido: la libertad, por ejemplo.
Los lugares donde no se ha amado ni se ha sufrido, no dejan en nosotros ningún recuerdo.
Los ojos son para mirar, las manos para coger, la cabeza para pensar y el corazón para amar.