Donde el camino me llevó siempre una lumbre daba abrigo pero yo nunca conocí qué es una patria y un hogar.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor.
Donde entra la ventura, la envidia le pone asedio y la combate. Cuándo nos abandona, nos deja el dolor y el arrepentimiento.
Donde existe la esclavitud, es negada la dignidad humana, y avergüenza a todos los que dicen ser misericordiosos o comprometidos con los débiles y vulnerables del mundo. Los derechos humanos no son otra cosa sino la insistencia en la erradicación de la esclavitud y de la coerción en todos los aspectos de la vida. Pero aún así, en el umbral del nuevo milenio, seguimos encontrando formas viejas, y lamentablemente, nuevas de esclavitud. Miles de personas de todo el mundo viven y mueren como esclavos en una forma u otra.
Donde fuerza no hay, derecho se pierde.
Donde hay amor, hay dolor.
Donde hay ancianos sed sabios de palabras.
Donde hay caridad, hay paz.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Donde hay concordia siempre hay victoria.
Donde hay educación no hay distinción de clases.
Donde hay gana, hay maña.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Donde hay justicia no hay pobreza.
Donde hay más sensibilidad, allí es más fuerte el martirio.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Donde hay música no puede haber cosa mala.
Donde hay niños, existe la Edad de Oro.
Donde hay patrón, no manda marinero.
Donde hay pelo hay alegría.
Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.
Donde hay satisfacción no hay revoluciones.
Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; mas donde hay humildad, habrá sabiduría.
Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente.