Un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil.
Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.
¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?
En las iglesias protestantes el objeto que más salta a la vista es el púlpito; en las católicas, el altar. Es un símbolo de que el protestantismo se dirige primariamente a la intelección: el catolicismo, a la fe.
En Nueva York hay, según dicen, noventa iglesias cristianas de confesión discrepante, y la ciudad se está volviendo ahora riquísima, sobre todo desde la apertura del canal del Erie. Probablemente están convencidos de que las ideas y los sentimientos religiosos, sean del tipo que sean, forman parte de la paz dominical, mientras que el esfuerzo y la actividad, acompañados de piadosas intenciones, corresponden a los días laborales.
Perón es el único soldado que ha quemado su bandera y el único católico que ha quemado sus iglesias.