Los animales necesitan nuestra ayuda, San Francisco se interesaba por los animales desvalidos y por los pobres.
Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz.
Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acordes en estas ideas; destruir la nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la Nación entera.
Los Estados, para la diplomacia, no son los pueblos, sino los reyes que los dirigen o los esclavizan.
Los medios de comunicación han acostumbrado a ciertos sectores sociales a escuchar lo que «halaga los oídos».
Los poetas se liberan del mundo con la lluvia y al mismo tiempo logran una melancolía llevadera, la de un día nublado donde ni siquiera lo peor es completamente atroz.
Los semejantes se atraen. Limítate a ser quien eres: sereno, transparente y brillante. Cuando irradiamos lo que somos, cuando sólo hacemos lo que deseamos hacer, esto aparta automáticamente a quienes sí tienen algo que aprender y también algo que enseñarnos.
Me afecta cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida.
Me pregunto cómo es posible que persistamos en mantener tal abuso: en habilitar al tiempo como depositario de nuestra esperanza cuando es él quien se encarga de defraudarla.
Mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mí y para todos; y en darlo con mi vida.
Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.
Nada es fácil ni tan útil como escuchar mucho.
Nada pesa tanto como el corazón cuando está cansado.
Nada sienta tan bien el la frente del vencedor como una corona de modestia.
Ni la utilidad del mentir es sólida,ni el mal de la verdad perjudica mucho tiempo.
No critiques a los enemigos, que a lo mejor aprenden.
No es el desafío lo que define quiénes somos ni qué somos capaces de ser, sino cómo afrontamos ese desafío: podemos prender fuego a las ruinas o construir un camino, a través de ellas, paso a paso, hacia la libertad.
No esperes que tu amigo venga a descubrirte su necesidad; ayúdale antes.
No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don.
No habrá paz en la tierra mientras perduren las opresiones de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos que todavía existen.
No hay cosa por fácil que sea, que no la haga difícil la mala gana.
No hay errores. Los acontecimientos que atraemos hacia nosotros, por desagradables que sean, son necesarios para aprender lo que necesitamos aprender; todos los pasos que damos son necesarios para llegar adonde hemos escogido.
No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras.
No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
No hay riqueza tan segura como un amigo seguro.