El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto.
El que de amor adolesce, de él divino ser tocado.
El que pretende dirigirse a la humanidad, o es un tramposo o este equivocado. La pretendida comunicación se cumple o no; el autor no es responsable, ella se da o no por añadidura. El que quiera enviar un mensaje -como se ha reiterado ya tantas veces- que encargue esta tarea a una mensajería.
El sol era un melón, la tarde una sandía y la vida, la vida una pura gana de morder y morder manzanas.
El tiempo sólo asoma en la desdicha y así la memoria sólo es el registro del dolor.
El universo con todas sus pompas y con toda su hermosura es un caos para el hombre sin fe.
El universo visible, es decir, la realización o encarnación del pensamiento divino es la causa ocasional de la ciencia.
El vino abre las puertas con asombro y en el refugio de los meses vuelca su cuerpo de empapadas alas rojas.
El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría. Caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto.
En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía.
En la soledad no se encuentra más que lo que a la soledad se lleva.
En la vida, como en ajedrez, las piezas mayores pueden volverse sobre sus pasos, pero los peones sólo tienen un sentido de avance.
En lo pasado está la historia del futuro.
En lo que nos toque ser en la vida hay que tratar de ser el mejor, pero jamás creerse el mejor.
En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
En un beso, sabrás todo lo que he callado.
Era una pasión por la mirada, y en su mirada estaban los ojos antes del tiempo; dice su padre que el tiempo es melancolía, y cuando se para lo llamamos eternidad.
Es inútil toda polémica si no hay esperanza de que resulte provechosa.
Es la muerte la falta de instrumentos del alma por los cuales se prolonga la vida.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido...
Escribo para mí. Para mi placer. Para mi vicio. Para mi propia condenación.
Escribo porque es un acto amoroso que me da placer.
Hay que evitar el combate en lugar de vencer en él. Hay triunfos que empobrecen al vencido, pero no enriquecen al vencedor.
Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos.