Los Estados, para la diplomacia, no son los pueblos, sino los reyes que los dirigen o los esclavizan.
Los hombres son fantasiosos siempre quieren lo que está prohibido: la libertad, por ejemplo.
Los medios de comunicación han acostumbrado a ciertos sectores sociales a escuchar lo que «halaga los oídos».
Los poetas se liberan del mundo con la lluvia y al mismo tiempo logran una melancolía llevadera, la de un día nublado donde ni siquiera lo peor es completamente atroz.
Los sentimientos son los instrumentos de que dispone el sujeto para estar interesado en los objetos que le rodean. Sin los sentimientos seríamos prácticamente muebles.
Me afecta cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida.
Me pregunto cómo es posible que persistamos en mantener tal abuso: en habilitar al tiempo como depositario de nuestra esperanza cuando es él quien se encarga de defraudarla.
Mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mí y para todos; y en darlo con mi vida.
Mi obra, y mi pensamiento, no son tan sólo lo que yo he producido, son también lo que he visto, lo que me ha atraído y lo que he rechazado. Son todos mis maestros, todos mis discípulos y todos mis amigos.
Muchas veces me pregunto qué hacíamos tú y yo antes de querernos.
Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.
Nada es fácil ni tan útil como escuchar mucho.
Nada pesa tanto como el corazón cuando está cansado.
Nada sienta tan bien el la frente del vencedor como una corona de modestia.
Ni la utilidad del mentir es sólida,ni el mal de la verdad perjudica mucho tiempo.
No basta con tener la voz más melodiosa para entonar un tango. No. Hay que sentirlo, además. Hay que vivir su espiritu.
No creo que al poeta, como tal, se le pueda exigir ninguna clase de compromiso, si no es el de su autenticidad.
No critiques a los enemigos, que a lo mejor aprenden.
No esperes que tu amigo venga a descubrirte su necesidad; ayúdale antes.
No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres.
No habrá paz en la tierra mientras perduren las opresiones de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos que todavía existen.
No hay cosa por fácil que sea, que no la haga difícil la mala gana.
No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras.
No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
No hay riqueza tan segura como un amigo seguro.