La gente de distintas partes del mundo podrá tener diferentes costumbres, idiomas extraños. Pero hay algo más hondo en común: la afinidad que nos da saber que todos somos miembros de la familia humana. Todos somos hermanos.
La guerra es siempre una derrota de la humanidad.
La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo.
La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.
La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común, respecto a nuestra relación con Dios.
La lluvia obstinada y fría de aquella tarde brumosa, ¡Desbarató muchos nidos y deshojó muchas rosas!
La luna olvidada espera en la ventana del cielo abierta a la tarde.
La melancolía es un estado de ánimo situado entre el ombligo y la lágrima.
La memoria es el deseo satisfecho.
La memoria se acrecienta usando y aprovechándose de ella.
La moderacion es siempre la táctica preferible.
La muerte espera al más valiente, al más rico, al más bello. Pero los iguala al más cobarde, al más pobre, al más feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un día vendrá, pero nunca sabemos lo que es.
La música que se aprende no tiene nada que ver con la que se lleva adentro.
La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.
La noche la noche de hilo en hilo de secreto en secreto gota a gota quemante.
La nostalgia de mi pago me pone triste el acento. Viene de allá, campo afuera, y se me va pecho adentro.
La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.
La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad.
La peor prisión es un corazón cerrado.
La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos.
La política no es una especulación; es la Ciencia más pura y la más digna, después de la Fllosofía, de ocupar las inteligencias nobles.
La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.
La propaganda desvirtúa el producto que, vendido a voces, pierde el silencio de su calidad.
La razón, un recurso científico, sirve de antítesis a la inspiración poética.
La soledad es la causa de muchos excesos de la teoría del conocimiento.