La desgracia es capaz de abrir los ojos hasta a los ciegos. Es una maestra que sabe mucho, y una amiga que no engaña, como la felicidad.
La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer. La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer.
La diligencia en escuchar es el más breve camino hacia la ciencia.
La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón.
La experiencia consiste en acumular preguntas.
La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.
La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración.
La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante.
La filosofía es la ciencia que complica las cosas que todo el mundo sabe.
La fuente de la vida es el corazón.
La globalización está provocando un obsesivo afán de identidad, que va a provocar muchos enfrentamientos. Nuestras cabezas se mundializan, pero nuestros corazones se localizan.
La guerra es siempre una derrota de la humanidad.
La has llamado con los mejores nombres y aún no la quieres. Es que aun te falta llamarla con los peores nombres para quererla.
La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo.
La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.
La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común, respecto a nuestra relación con Dios.
La libertad sin una autoridad fuerte e incólume, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía.
La literatura es mentir bien la verdad.-
La lluvia obstinada y fría de aquella tarde brumosa, ¡Desbarató muchos nidos y deshojó muchas rosas!
La luna olvidada espera en la ventana del cielo abierta a la tarde.
La mano del piadoso nos quita siempre honor; mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
La melancolía es un estado de ánimo situado entre el ombligo y la lágrima.
La memoria se acrecienta usando y aprovechándose de ella.
La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
La muerte es el puerto de todos los dolores.