Cuando sueñas, lloras o bailas como un loco y el temor acecha, te duele el tiempo perdido y llueve. Escribe entonces.
Cuando tú y la verdad me hablan, no escucho a la verdad. Te escucho a ti.
Cuántos, cansados de mentir, se suicidan en cualquier verdad.
Cuatro principios a tener en cuenta: lo contrario es también frecuente. No basta mover para renovar. No basta renovar para mejorar. No hay nada que sea absolutamente empeorable.
De la celebración dominical surgen los motivos de alegría y esperanza, que dan nuevo sabor a la vida de cada día y constituyen un antídoto vital contra la posible tentación del aburrimiento, la falta de sentido y la desesperación.
De lo que llaman los hombres virtud, justicia y bondad, una mitad es envidia, y la otra no es caridad.
Debieras extinguir tus ojos antes que se extinga el sol, para dejarlo encendido.
Del vivir conozco el vivir de nada, del morir, el morir de todo.
Descansa en paz, oh complicada, oh elaborada eternidad concluida.
Descubre tu presencia, y máteme tu vista y hermosura; mira que la dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura.
Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien, importa más que el hacerlas.
Después de la verdad nada hay tan bello como la ficción.
Después de todo, la pintura se ha de hacer tal como uno es.
Desterrada la justicia que es vínculo de las sociedades humanas, muere también la libertad que está unida a ella y vive por ella.
Desventurado el hombre que no tiene quien le amoneste cuando tiene necesidad de ello.
Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer
Dichoso el que olvida el por qué del viaje y, en la estrella, en la flor, en el celaje deja su alma prendida.
Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi Patria libre, independiente y triunfante.
Dios le ha dado mucho al hombre; pero el hombre quisiera algo del hombre.
Dios mío, casi no he creído nunca en tí, pero siempre te he amado.
Dios no es un ser indiferente o lejano, por lo que no estamos abandonados a nosotros mismos.
Dios se deja conquistar por el humilde e rechaza la arrogancia del orgulloso.
Dios se desnuda en la lluvia como una caricia innumerable.
Dios se vale muchas veces de los débiles para abatir a los poderosos.
Dirán que andas por un camino equivocado, si andas por tu camino.