La tierra tiene lo que tú levantas de la tierra. Nada más tiene.
La vejez es la pérdida de la curiosidad.
La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.
La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas.
La verdad y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los profesionales de los medios de comunicación convertirse en promotores de la paz.
La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida.
La vida humana es sagrada: Desde su comienzo compromete directamente la acción sagrada de Dios.
La violencia es miedo a las ideas de los demás y poca fe en las propias.
La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.
La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.
La zona más rica de nuestras almas, desde luego la más extensa, es aquella que suele estar vedada al conocimiento por nuestro amor propio.
Las alturas guían, pero en las alturas.
Las cadenas que más nos encadenan son las cadenas que hemos roto.
Las dificultades también pasan como todo pasa, sin dificultad.
Las grandes promesas son siempre muy sospechosas.
Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que ofrecen a la historia de la cultura.
Las pequeñeces no son lo eterno, y lo demás, todo lo demás, lo breve, lo muy breve.
Las revoluciones y los pronunciamientos no son las escuelas en las que se ha de aprender el patriotismo.
Leer es el único acto soberano que nos queda.
Llamar fiesta a un rito tan sangriento como una corrida de toros es lo contrario de llamar sacrificio al rito incruento de la misa.
Lleve cada uno su culpa y no habrá culpables.
Lo bueno del vino es que durante dos horas los problemas son de otros.
Lo comprado al precio de muchos ruegos, es caro.
Lo eterno es el producto de efímeras vidas.
Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.