Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira.
Los placeres son como los alimentos: los más simples son aquellos que menos cansan.
No hay que elegir por esposa sino a la mujer que uno elegiría por amigo si fuera hombre.
Un hombre consecuente con su sistema de vida es ciertamente un espíritu estrecho.