Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.
Política es eso: el arte de ir levantando hasta la justicia la humanidad injusta; de conciliar la fiera egoísta con el ángel generoso; de favorecer y de armonizar para el bien general, y con miras a la virtud, los intereses.
Por grandes y profundos que sean los conocimientos de un hombre, el día menos pensado encuentra en el libro que menos valga a sus ojos, alguna frase que le enseña algo que ignora.
Por más que ambiciones, humilde o arrogante, sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.
Por primera vez me parece buena una cadena para atar, dentro de un cerco mismo, a todos los pueblos de mi América.
Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo, la noche entera es corta para soñar contigo y todo el día es poco para pensar en ti
Prefiero el brillo de tus ojos al de los diamantes. Porque solo brillan para mí.
Puedo estar a tu lado como si no estuviera, y encontrarte cien veces, así como al azar... puedo verte con otro, sin suspirar siquiera, y no puedo olvidar.
Pues el pájaro cantor jamás se para a cantar en árbol que no da flor.
Pues no tiene la capacidad de gobernar con justicia, y no debe gobernar el que no tiene la capacidad de convencer.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
Que no sabemos lo que nos pasa: eso es lo que nos pasa.
Quién da todo, quisiera dar más.
Quien cambia felicidad por dinero no podrá cambiar dinero por felicidad.
Quien confunde esposa con esclava, está confundiendo amor con propiedad.
Quién da conocerá la ingratitud, pero también la emoción de dar.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
Quien ha sabido preservar su decoro sabe lo que vale el ajeno, y lo respeta.
Quien piensa en sí, no ama a la patria.
Quien se alimenta de ideas jóvenes, vive siempre joven.
Quién se emociona por lo simple suele no ser simple.
Quien vive de prisa no vive de veras.
Quizás te diga un día que dejé de quererte, aunque siga queriéndote más allá de la muerte; y acaso no comprendas en esa despedida, que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.
Saber leer es saber andar. Saber escribir es saber ascender.
Se aborrece a los viles, y se ama, con las entrañas toda, a los hombres pudorosos y bravos.