No somos más ignorantes que ingenuos. Sabemos siempre lo que creemos que nos conviene saber.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas
O acaso cierta noche de amor y de locura yo vivía un ensueño y... y usted una aventura
Pero, ¿cómo no amarla señor, si tú hiciste que fuera turbadora y fragante como la primavera?.
Por más que ambiciones, humilde o arrogante, sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.