El mundo es la suma total de nuestras posibilidades vitales.
El pensamiento es la única cosa del Universo de la que no se puede negar su existencia: negar es pensar.
El perdón siempre contiene justicia. Aunque no sea justo.
El perfeccionamiento es incesante renovación.
El poema sirve de guarida a mis escombros de espejo perverso de transparencia de sueños dibujados con debilidad por el alfabeto hostil.
El progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer, sino, al revés, en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor.
El pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.
El que no pueda lo que quiera, que quiera lo que pueda.
El que quiera contemplar un torrente lo primero que debe hacer es no ser arrastrado por él.
El que se ahoga no repara en lo que se agarra.
El que se emborracha en la paz es un cobarde. El que se emborracha en la guerra, sigue siendo un cobarde.
El que se tiene por hombre, ande quiera hace pata ancha.
El rico se abre un cauce y luego el cauce esclaviza al río.
El ritmo es lo que hace a la poesía persuasiva y no informativa.
El sentimiento es un flor delicada, manosearla es marchitarla.
El talento no es un don celestial, sino el fruto del desarrollo sistemático de unas cualidades especiales.
El toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros.
El toreo es un doble ejercicio físico metafísico de integración espiritual en el que se valora el significado de lo humano heroicamente o puramente: en cuerpo y alma, aparentemente inmortal.
El valor espera; el miedo va a buscar.
El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza.
En el momento de elegir lo que se va a crear, cada cual se basa en sus propios sentimientos, pues ningún análisis puede, en este campo, ser exacto o determinante.
En el pecho materno absorbemos ternura para toda la vida.
En este triste país, si a un zapatero se le antoja hacer una botella y le sale mal, después ya no le dejan hacer zapatos.
En la morfología del ser femenino, acaso no haya figuras más extrañas que las de Judit y Salomé, las dos mujeres que van con dos cabezas cada una: la suya y la cortada.
En la utopía de ayer, se incubó la realidad de hoy, así como en la utopía de mañana palpitarán nuevas realidades.